Tarde

UnaDireccion

—Llegas tarde.
—Sí, pero llego. Siempre estoy aquí.
—Tal vez… ¿Qué hacías?
—Vivir.
—Ya…
—Buscaba inspiración, pero no la encuentro.
—Tal vez no hayas buscado en el lugar correcto.
—No hay ningún lugar correcto.
—Bueno, ¿has mirado en la despensa? Cuando no sé dónde poner algo, siempre lo meto en la despensa.
—No creo que esté ahí, en una balda debajo del pan de molde.
—No pierdes nada por mirar.
—No… Aunque me duelen los párpados y no sé si es el sueño, o de buscarla… Tal vez de buscarte.
—Descansa entonces.
—Sí, eso haré.
—Y no llegues tarde la próxima vez, que no te espero.
—Al menos, yo siempre llego.
—No, tú siempre estás, que no es lo mismo.
—Sí, no es lo mismo saber que estás que esperar a que llegues, ¿verdad? Además, ¿cómo puedo estar y llegar tarde?
—No lo sé, pero es lo que haces. Venga, vete a descansar.
—Sí, me voy. Si la encuentras, dile que la ando buscando.
—Vale. Que descanses.
—Hasta luego.

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