El mar

ElMar

No podía soportar el ruido. La oscuridad lo envolvía todo y lo único que podía percibir era aquel ruido incesante, acompasado.

—No tengas miedo— susurraba una voz dentro de su cabeza. ¿O era un recuerdo? Era la voz de un niño. Lejana, familiar. Apenas pudo contener el pánico cuando el frío empezó a invadir su cuerpo desde los pies con un cosquilleo, haciendo que el mundo a su alrededor dejara de tener sentido. Siguió andando. Avanzando a ciegas hacia aquel sonido que lo inundaba todo.

—Apenas puedo sentir las piernas, es una sensación muy extraña, tengo frío y no puedo ver nada. ¿Dónde estás? ¿Dónde estoy?

—Ya casi hemos llegado, sólo un poco más, no temas.

Un paso, otro… Y, de repente, un golpe. Fuerte, demoledor, gélido. Al mismo tiempo que el ruido se hacía más y más fuerte. Luego… todo dejó de tener sentido. Arriba y abajo no existían, todo parecía envolverle con un ruido ensordecedor. No podía respirar y el gélido toque de aquella sustancia lo inundaba todo. Otra vuelta. Parecía que el suelo se había desprendido de sus pies y lo atrapaba. Silencio. Silencio y oscuridad. Luego, nada.

Al día siguiente unos pescadores encontraron el cuerpo de uno de los internos del sanatorio en la orilla de la playa. Después de tanto tiempo encerrado, Lucas había olvidado lo que era el mar.

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