A medias

Amedias

No. No es lo mismo escribir delante de una pantalla que sentado en un bar, tomando un café y viendo pasar la gente por la calle. Gente que te mira y olvida que te ha visto un instante después. Rostros sin nombre que, sólo a veces, acuden a los sueños para preguntarte quien eres. Muchas líneas. Muchas páginas. Tinta y papel desperdiciados. Después de tanto tiempo, tantas cosas que empezaron con aspiraciones de llegar a algo se quedaron en nada. Introducciones, argumentos, ideas, versos huérfanos… Tantas cosas…

Y ahora no se me hace tan extraño. Repaso aquellas notas, aquellas historias sin forma. Tal vez sea el momento de terminar tantas cosas, o algunas. Quizá pueda hermanar endecasílabos o contar lo que fue de Laura, tal vez. Quizá la historia de Ray, aunque esa es mía sólo en parte. Tal vez cosas nuevas, quizá otro punto de vista ahora que ya no me siento solo en los bares a escribir poesías. Aunque igual debería volver a hacerlo, ¿quién sabe?

Sólo espero que esta aventura no termine como tantas otras que he empezado: a medias.